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#NUM Un encuentro que nos cambió para siempre

Las marchas del 3 de junio de 2015 marcaron un punto de inflexión en nuestra historia reciente. La consigna, y posteriormente el movimiento, #NiUnaMenos irrumpió en las calles para denunciar que los femicidios y travesticidios ocurrían a diario y que las violencias por cuestiones de género nada tenían que ver –ni tienen– con dónde estábamos ni cómo vestíamos.

Nuestro grito colectivose replicó en todo el territorio nacional y, durante estos cinco años, se convirtió en un lenguaje común para nosotras y nosotres, mujeres, lesbianas, trans y travestis. Las demandas se tornaron múltiples y nuestro movimiento hoy es mucho más heterogéneo, aunque el objetivo compartido continúa siendo el mismo: queremos un mundo más igualitario y más justo.

La pandemia, sin embargo, recrudeció las desigualdades en nuestro país, en el que más de 15 millones son pobres y donde ser mujer o disidencia constituye un agravante. Al hacinamiento en las viviendas y la falta de ingresos, se le suman las tareas de cuidado y comunitarias que recaen casi exclusivamente en los cuerpos feminizados. Tareas que, a pesar de ser vitales, aún se las llama “amor”, en vez de “trabajo no pago”.

Aunque estos años logramos transformar tantos espacios como la militancia, los trabajos, los medios o los vínculos afectivos, nuestra lucha no va a cesar hasta que no haya más muertas por violencias machistas. Hasta que el aborto sea legal. Hasta que nuestros trabajos dejen de valer menos. Hasta que podamos caminar y vivir sin miedo.

Frente a este virus sin tratamiento ni vacuna que obliga a aislar a las personas pero no al machismo; frente a esta crisis de la que no sabemos aún cómo vamos a salir y que nos impide encontrarnos en las calles; nos necesitamos más cerca que antes, tejiendo redes y elaborando estrategias para seguir exigiendo por todo lo que nos falta.

Organizadas y organizades porque, aún en cuarentena, nuestra lucha no se detiene.

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